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lunes, 11 de marzo de 2013

Un Momento Más Importante Del Mundo



El hombre del tiempo llevaba días anunciando nieve y Paula que recordaba una nevada siendo ella muy pequeña, se ilusionó con la idea de que nevara de nuevo. Cada mañana, nada más levantarse, se asomaba a la ventana con la esperanza de que todo estuviera cubierto de nieve, y cada mañana se decepcionaba descubriendo lluvia o simplemente nubes. Una mañana nevó un poco y Paula se emocionó tanto que llamó a todos para que se asomaran a la ventana.

-Si sigue nevando mucho tiempo tal vez cuaje- dijo su madre.

-A ver si cuaja y podemos jugar con la nieve- deseó Paula en voz alta.

El frío era terrible, era frío de nieve, pero por más que el hombre del tiempo se empeñaba en decir que iba a nevar, la nieve se resistía a cuajar porque no nevaba lo suficiente.
Una mañana Paula se asomó a la ventana y vio que estaba nevando más fuerte que otros días y volvió a llamar a todos para que lo vieran.

-¡A lo mejor hoy sí cuaja mamá!- decía entusiasmada.

Ese día Abril y a Ainhoa, fueron al colegio con Paula en el coche de su madre. Como llegaron pronto, jugaron un ratito con la nieve y aunque no había mucha se lo pasaron bomba.
Una vez en clase Paula miró hacia la ventana y vio que llovía y que la nieve de la mañana se estaba derritiendo. ¡Qué pena!, pensó decepcionada, esta vez tampoco iba a cuajar la nieve. Fue durante la clase de lengua cuando empezó a nevar con fuerza; los copos de nieve caían sin parar y Pedro, su profesor, interrumpió la clase unos minutos para que todos pudieran mirar por la ventana… Miles… millones de copos blancos, de distintos tamaños y formas, caían del cielo provocando un sentimiento de ilusión en el corazón de los niños, que miraban sin pestañear el maravilloso espectáculo de la naturaleza.

-A vuestros sitios, tenemos que seguir con la clase- dijo Pedro.

No paró de nevar en toda la mañana hasta la hora de salir del colegio. Todos se levantaron de su pupitre con prisa, estaban deseando salir a pisar la nieve. Cuando ya estaban preparados para salir de la clase entró el director.

-Hay un problema- dijo el director-. Vuestros padres no han podido venir a recogeros debido a la gran nevada. Las carreteras están bloqueadas y tendréis que esperar aquí hasta que la máquina quitanieves les abra camino hacia el colegio.

Los niños se miraron unos a otros sin entender muy bien qué tenían que hacer.

-¿Qué hacemos ahora?- preguntó Diego.

-Tenemos que esperar aquí hasta que puedan venir a por vosotros, no queda otra- contestó Pedro.

-Pero yo quiero jugar con la nieve antes que se derrita, llevo muchos días esperando para poder hacerlo- protestó Paula que no podía soportar la idea de perder una oportunidad tan preciosa.

-¿Y qué quieres que hagamos?- preguntó Pedro.

-Podemos salir a jugar en el patio mientras vienen a buscarnos- sugirió Paula.

-Eso no puede ser, la nieve llega hasta la altura de las rodillas, hace demasiado frío, mejor esperamos en clase repasando lengua- bromeó Pedro.

Los niños le miraban con caritas tristes, no podían creer que toda esa nieve blanca, blanca, blanquísima se quedara ahí sin que nadie la disfrutara…
De pronto Pedro se levantó de su asiento y poniéndose el abrigo salió corriendo hacia el pasillo al tiempo que gritaba: -¡Seguidme todos!, y no olvidéis los abrigos. ¡La nieve nos está esperando!

Los niños dieron un salto y salieron corriendo por el pasillo detrás de Pedro, mientras, se iban poniendo atropelladamente las bufandas, gorros, guantes y demás parafernalia entre gritos y risas…

-¿Qué algarabía es esta?- preguntó una profesora desde la puerta de su clase.

-¡Es la guerra de bolas de nieve!- Exclamó Pedro como si fuera un niño más.

-¡La guerra de bolas de nieve!- gritaron los niños exaltados.

-¡Bien!- dijo la profesora- nosotros nos unimos a esa guerra. ¡Vamos niños!, la nieve nos está esperando- y salió corriendo con sus niños tras Pedro.

Al llegar al patio salieron en tropel y cada uno cogió un puñado de nieve para lanzarlo al primero que se cruzase en su camino. Paula se tumbó en el suelo e hizo el ángel, sintiendo el frío en su cuerpo y admirando el blanco luminoso de la nieve, ¡por fin se estaba cumpliendo su sueño! Los profesores y profesoras, lanzaban bolas de nieve a los niños y éstos cubrían de blanco a los profesores, todos corrían de un lado a otro, incluso el director se unió a la fiesta, digo la guerra de nieve. Hicieron un gran muñeco de nieve y cuando lo terminaron siguieron jugando. Habían perdido la noción del tiempo.

Los padres fueron llegando al colegio y al ver volar bolas blancas en todas direcciones que acababan aterrizando en el cuerpo de unos y otros, se unían a ellos contagiados por las risas y el ambiente divertido, lanzando bolas a diestro y siniestro a profesores, niños, a padres, madres, abuelos y abuelas.
El patio del colegio era un campo de batalla, un caos de alegría y diversión, un oasis donde todo el mundo se había olvidado por completo de sus circunstancias. Los niños y niñas se habían olvidado de los deberes, los padres sin trabajo se habían olvidado de las letras de la hipoteca, los abuelos y abuelas se habían olvidado de su vejez, de sus enfermedades, hasta el señor gruñón del pueblo estaba en el patio tirando nieve con una sonrisa de metro y medio en la cara, doña tristona no paraba de reír, el señor huraño se abrazaba a todo el que se le acercaba… Todos se sentían felices, sin darse cuenta estaban viviendo ese momento como si fuese lo único importante del mundo, ¿y sabes por qué?, porque esa guerra de bolas de nieve era uno de los momentos más importantes del mundo, y aunque nadie se paró a pensar en ello, se lanzaron a disfrutarlo sin más.

Aquél día de la fiesta, digo la guerra de las bolas de nieve, todos se volvieron a casa con una sonrisa en la cara y el corazón un poco más alegre. Todos volvieron a ser niños, incluso los niños fueron más niños, todos se sintieron amigos de todos y lo que es más importante, todos se sintieron parte de todos… Compartieron uno de ésos momentos más importantes del mundo. ¿Y sabes una cosa?, hay muchos momentos más importantes del mundo a lo largo de la vida, aparte de las guerras de bolas de nieve o las fiestas de las flores o el día de pisar hojas secas en otoño para escuchar cómo crujen. No hace falta que caiga nieve ni que florezcan los almendros para sentirse en un momento especial; lo único que se necesita para vivir “un momento mejor del mundo” es querer disfrutar del presente tal como hicieron Paula, Pedro y todos los demás.

Y naranja, anaranjado… este cuento ha terminado. ¿Os ha gustado?
Autora: María Jesús Blanco (Cuchu)

martes, 1 de junio de 2010

Las Gemelas, el Violín y el Baúl

Por fin llegó el día.
Inma y Almu son gemelas, y les encanta la nieve.... Sus papás les prometieron que si sacaban buenas notas en los estudios, pasarían un fin de semana en una cabaña en medio de la montaña. Las gemelas daban saltos de alegría porque era Viernes y las maletas ya estaban preparadas.
El viaje en el coche se lo pasaron jugando al "veo, veo" y a cantar, contar cuentos.... Hasta que vieron las montañas blancas por primera vez en su vida.

¡Vaya paisaje mas increíble!

Se quedaron con cara de tontas mirando el paisaje.
Almu miró a Inma y empezó a reirse.... -Ja ja ja tienes cara de tontaina! jajaja -. Inma empezó a reirse porque su hermana tenía la misma cara que ella..... con un poco de malicia dijo entre risas - jajajaja pues todos dicen que tenemos la misma cara....somos iguales tontaina jajajajaja.-
Cuando sus padres aparcaron el coche, las dos niñas salieron corriendo a tirarse en la nieve. Empezaron a tirarse bolas de nieve la una a la otra entre risas.

-Niñas ayudar con el equipaje. - Les dijo papá mientras bajaba las maletas del coche. Entraron en la cabaña de madera, donde había un salón muy espacioso con chimenea, un dormitorio con una cama grande para sus papás y otro con dos camitas para ellas; una cocina grande y luminosa con despensa y un cuarto de baño.

Inma entró en la cocina a curiosear. La despensa era una habitacion pequeña llena de estantes vacíos..... ¡Un momento! En un rincón había un violín bastante estropeado. A Inma le resultó muy misterioso ese violín. Lo cogió y corrió a buscar a su hermana.
Almu estaba en el dormitorio toqueteando todo y cotilleando entre los muebles.... Lo que más llamó su atención fue el baúl que estaba debajo de la ventana, enfrente de las dos camas. Trató de abrirlo, pero no pudo por mas que lo intentó.... le resultaba bastante misterioso aquél baúl.

-¡Almu mira lo que he encontrado! Es un violín muy viejo. apuesto a que tiene magia!!! - Gritaba Inma mientras entraba en su dormitorio-.

-Lo que seguro tiene magia es este baúl.....pero no encuentro la forma de abrirlo. Apuesto que está lleno de cosas mágicas. ¿Como porras se abrirá? - Le decía Almu a su hermana mientras buscaba por todas partes la llave del baúl....

-Pobre violín - decía Inma mirando con pena el instrumento de madera - apuesto que perteneció a un apuesto príncipe, que tocaba melodías de amor recordando a su bella princesa, desaparecida por culpa de una malvada bruja......... - Al mover el violín algo sonó en su interior -. Inma lo agitó y volvió a escuchar que algo se movía dentro. Tardó un rato hasta que consiguió que saliera por el pequeño hueco del instrumento. Almu no podía creer que tuviera tanta suerte......

-Es una llave ¡ apuesto a que es la del baúl! - Resolvió Almu llena de esperanza. Su hermana le dio la llave y cuando estaban a punto de meterla en la cerradura del baúl....... - Vamos pequeñajas. Es hora de comer, y vuestro padre ya está sentado en la mesa esperando-. Mamá las sacó del cuarto haciéndoles cosquillas.

Mientras comían Inma contó lo del violín, y Almu lo del baúl y la llave misteriosa. Los papás de las niñas les dieron permiso para abrir el baúl delante de ellos. Hablaron de lo bonita que era la casa..... de lo mucho que les gustaba el paisaje. Quedaron en hacer un muñeco de nieve todos juntos después de comer.

Papá hizo la bola mas gorda, mamá hizo la bola mediana y la puso encima de la grande, y las mellizas hicieron la bola pequeña que sería la cabeza del muñeco....le pusieron dos limones verdes como ojos, la nariz se la hicieron con una patata alargada....y le pusieron una boca sonriendo con un plátano. El gorro de rayas azules y blancas de papá y la bufanda a juego también se lo pusieron. ¡ Quedó genial!

-¿Como le vamos a llamar? - Les preguntó papá.

Las niñas se miraban pensando un nombre.... se cuchichearon varias cosas en el oído y después de llegar a un acuerdo dijeron al unísono:

¡Queremos que se llame Frioso!

Jugaron toda la tarde alrededor de Frioso con la nieve.... Hicieron castillos, puentes, carreteras, y bolas para tirárselas a la cara.......

Antes de cenar fueron por fin a su habitación para abrir el baúl y descubrir sus secretos. Papá y mamá estaban con ellas. Almu cogió la llave y la metió en la cerradura.... dio media vuelta y ¡sorpresa! el baúl se abrió. Estaba lleno de ropa antigua.... y era ropa de niña. Los papás salieron de la habitación y ellas se empezaron a probar aquellos maravillosos trajes..... parecían princesas de cuento. Inma se puso un vestido verde con una falda larga y muy vaporosa... parecía un hada. Almu eligió un vestido rojo con la falda de tul y larga hasta los tobillos, era igual que una princesa.

Almu le dijo a su hermana - Tu serás un hada y yo una princesa...necesitarás una varita mágica, todas las hadas tienen una-. Se volvió al baúl a buscar y encontró un palo de madera..... - Inma esto será tu varita!!
Inma se acercó y dijo... -Esto es el arco del violín....con el se frota en las cuerdas y suena música ¡Es genial! y sin perder un solo minuto se puso a tocar.....

-¡Para ya por favor Inma! Suena horrible.... - Almu no podía soportar tanto ruido.

Inma no hizo caso y siguió tocando, tocando....... La habitación empezó a llenarse de luz, y miles de florecitas blancas flotaban en el aire.......
Las mellizas miraron alrededor de ellas y se dieron cuenta que ya no estaban en su cuarto. Estaban en medio de un campo lleno de árboles, que en lugar de hojas, tenían flores blancas que se desprendían de sus ramas para flotar en el aire.Pero las flores, eran en realidad, copos de nieve con mil formas diferentes que relucían con la luz del sol.
Frente a ellas había un camino que llegaba a una cabaña muy parecida a la suya. Las niñas se miraron, y agarradas de la mano empezaron a recorrer el camino hasta llegar a la cabaña....

Llamaron a la puerta y se abrió sola. Entraron sin decir palabra.... Todo era igual que en su cabaña... los mismos muebles, los mismos adornos....pero sus padres no estaban allí. Pasaron por todas las habitaciones, y al entrar en una que era idéntica a la de ellas sintieron frío.... mucho frío.......

-Mira Almu esa puerta.... nuestra habitación tiene un armario justo en ese mismo lugar. Tengo mucho frío.....

Las pequeñas se abrazaron para darse calor y empezaron a sentir sueño. Se tumbaron en una de las camas y se quedaron dormidas las dos muy juntitas..........

-Niñas, niñas....... os habéis dormido-. Les dijo mamá sonriendo... - Daros un baño que en diez minutos cenamos-. Las dio un beso en la mejilla y salió del cuarto.

Las mellizas se miraban sin entender nada.... de pronto miraron el armario y las dos al mismo tiempo salieron corriendo hacia él. Empujaron y poco a poco consiguieron correrle mas de un metro.....

¡La puerta estaba allí mismo!

Se agarraron de la mano y sin poder contener la curiosidad abrieron la puerta....... Era una habitación redonda, y justo en el centro tenía una escalera de caracol que bajaba a un piso inferior.
Las niñas bajaron la escalera, que se les hizo bastante larga, hasta llegar a un sótano oscuro. Justo al lado de la escalera estaba el interruptor de la luz, Inma encendió y vieron que toda la estancia estaba llena de libros por todas partes.....empezaron a mirar algunos de ellos y descubrieron que eran maravillosas historias que nunca antes habían visto. Hablaban de gente que llegó a esa montaña...con muchas fotos de personas que se parecían a ellas. Incluso había unas gemelas fotografiadas en el dormitorio de ellas.... y miles de historias mas de ese mágico lugar.

Las niñas fueron a contárselo todo a sus padres, que se sintieron muy felices.... Esos libros eran toda la historia del pueblo de la cabaña. Llevaban muchos años perdidos. Se dice que alguien los escondió en una antigua guerra y jamás volvieron a encontrarlos.....

En el pueblo de la cabaña, hicieron una fiesta para ellas en agradecimiento por el hallazgo. Conocieron a todos los habitantes del pueblo y las hicieron una foto para ponerla en uno de esos libros.....

¡Pasaron el fin de semana mas increíble y divertido de toda su vida! ¡Y por si fuera poco descubrieron un gran secreto! ¡Genial!

-Almu apuesto a que en todo esto hubo magia.... - Su hermana miró a Inma y muy segura de lo que pasó dijo.. - Apuesto a que si Inma.

Una anciana que estaba muy cerca de ellas, las acarició la cabeza, y guiñándoles un ojo dijo en voz muy bajita....- Gracias por vuestra magia!!

Y colorín colorado....... hasta el próximo cuento...
*Cuchu* Safe Creative #1006016480613

lunes, 21 de diciembre de 2009

Navidad Para Todos




En Diciembre la nieve caía  y todo se teñía de color blanco; los niños y niñas preparaban los adornos navideños con su familia mientras cantaban villancicos.
La Navidad es una fiesta en la que todos nos reunimos con la familia y amigos... todos menos un pequeño gatito que no tenía a nadie con quién pasarla.

El pobre no sabía adónde ir, se había perdido unos días atrás y no tenía dueños ni familia. Andando por la calle se fijó en un cubo de basura que estaba abierto y se acercó a mirar; empezó a buscar comida y algo se movió... ¡qué susto!, un ratón salió corriendo entre las patas del gato.

-Espera-. Dijo el gatito.

-¿Quieres que me quede aquí a ver cómo me comes? A lo mejor te crees que soy tonto- dijo el ratón un poco chulito.

-No voy a comerte, sólo quiero hablar contigo un ratito. Nunca he comido ratones- dijo el gatito con pena.

-O sea que eres tonto. ¿Nadie te ha dicho que los gatos comen ratones?, ¡y yo no pienso ser tu cena! Adiós atontao- el ratón se dio media vuelta y moviendo el rabo con mucha chulería empezó a correr.

El gatito se quedó un poco triste... Siguió su camino entre las calles y oyó ladrar a un perro. Pensó en acercarse a charlar un rato.

-Hola ¿qué estás haciendo?- preguntó el gatito un poco temeroso.

-Estoy ladrando.

-¿Y por qué ladras?

-¡Porque he visto un gato!- contestó el perro cada vez más enfadado.

-Te has debido de confundir, yo no he visto ningún gato por aquí- contestó el gatito.

-¿No? Pues yo te miro a ti y veo uno. ¿Nadie te ha dicho que los perros persiguen a los gatos?-.

En eso pasó por allí el ratón de la basura y se acercó a ellos para cotillear un poco. El gatito miró al perro, y luego al ratón y les propuso que pasaran la noche los tres juntos, así no estarían solos. Tardó un rato en convencerlos, pero al final se quedaron con él.
 
Como hacía mucho frío y el suelo estaba lleno de nieve, se metieron los tres debajo de un carro de madera y se arrimaron mucho para darse calor. Esa noche se contaron muchas cosas.

El gatito les contó que se había perdido de la camada de su mamá, y que buscaba un dueño que le quisiera y le mimara.

El perro no quería tener dueño porque el que tenía le abandonó.

El ratón nació en una alcantarilla y un día que salió a explorar la ciudad, no volvió a encontrar su casa.
Se hicieron muy buenos amigos y decidieron no separarse nunca.
 
Por la mañana emprendieron el camino a ninguna parte. Las calles estaban llenas de adornos brillantes, y los niños y niñas cantaban villancicos mientras tocaban la pandereta, otros se entretenían en hacer un muñeco de nieve.

-¡Ay! Como me gustaría que uno de esos niños me cogiera y se quedara conmigo- dijo el gatito un poco melancólico.

-¿Para que luego te abandonen como hicieron conmigo?- contestó el perro a su nuevo amigo.

-O a lo mejor te pegan un escobazo, ¿por qué las mujeres tendrán esa manía de liarse a escobazos conmigo?, los ratones no nos comemos a nadie, y menos a una señora.

Pensaron que lo mejor sería salir de la ciudad para protegerse de los humanos, que se ponen muy pesados en la Navidad con tanta pandereta y tanto cantar.

En su viaje a ninguna parte vieron una casa muy grande, en medio del campo, y se dirigieron a ella con la esperanza de calentarse. Era una granja llena de animales de muchas clases. Un niño se les acercó por detrás con un plato de comida para cada uno.

-¡Vamos! No tengáis miedo, seguro que tenéis frío y hambre. Comed todo lo que os apetezca, y luego podéis dormir en el granero.

El perro, el gato y el ratón se acercaron a la comida muy despacio, no se fiaban demasiado, pero tenían hambre...

El niño se sentó cerca de ellos mientras comían y dijo: 

-Me llamo Ismael, y tengo una hermanita que se llama Daniela. Nos encanta cuidar de los animales, ¿queréis quedaros aquí a vivir?-.

Les puso un nombre a cada uno, al perro le llamó Tierra, por su color, al gato Nieve, porque era todo blanco, y al ratón le llamó Peque, por ser tan pequeñito. 
A Tierra, Nieve y Peque les gustó mucho su nombre, y los tres se le acercaron sin miedo. 
Peque correteaba entre las manos de Ismael, Nieve le lamía los pies y Tierra le acercaba el hocico mientras movía el rabo. Se sintieron tan bien que se quedaron a vivir en la granja.

En Nochebuena la familia de Ismael se reunió para cenar, Tierra, Nieve y Peque cenaron con ellos y luego jugaron con los niños, ¡cuánto cariño recibieron!

Estaban muy felices en su nueva casa, y como tres buenos amigos, durmieron juntos cerca de la chimenea, esperando a Papá Noel para darle las gracias por su nuevo hogar.

… Y naranja, anaranjado, este cuento ha terminado… ¿Os ha gustado?

*Cuchu*

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