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domingo, 12 de septiembre de 2010
La Biblioteca Mágica
Se acabaron las vacaciones para Irene. A ella le gusta mucho su cole porque allí están sus amigos, y podrá verlos todos los días, y la Elvira, su señorita que la adoraba... ¡Era tan guapa!, ¡ tan buena!, ¡y tan cariñosa!
¡Cuánto los había echado de menos! Tenía muchas cosas que contar sobre el verano… tantas que seguro se le olvidaba algo.
Irene muy ilusionada preparó la cartera con su madre, y metió una tarjetita que hizo con mucho cariño para regalar a la señorita Elvira el primer día de cole. ¡Qué ganas tenía de darle un abrazo!
-¿Estás muy contenta de ver a tus amigos nuevamente? –preguntó mamá sonriendo..
-Siiii, y a la señorita Elvira... porque este año estará ella ¿no? –contesta Irene con entusiasmo.
-Claro cielo, este año tienes la misma señorita… - dijo mamá.
¡¡y por fin amaneció el primer día de cole!!
Irene se levantó con más ganas que nunca, estaba muy nerviosa. En su cabeza se agolpaban las preguntas ¿Será difícil este curso? ¿Seré capaz de aprenderlo todo? ¿Estarán todos mis amigos? ¿Se darán cuenta de mi precioso corte de pelo?
Cuando en la puerta del cole vio a todas las mamás y a sus amigos, los nervios fueron aún mayores… Le dio un beso precipitado a su madre y entró corriendo a la fila.
Todos se besaron y empiezaron a contarse las aventuras del verano…
-¡He montado en avión! Las casas eran cada vez más pequeñas, hasta que ya no se veían….Y las nubes ¡una cosa increíble! ¡Quiero ser piloto de aviones! –contaba atropelladamente Sergio.
-Yo monté en barco… paraba en todas las ciudades que están en la playa ¡había gente rarísima en algunos sitios! ¡Y comían aaaggggg cosas asquerosas! –contó Malena
Irene se sentía muy feliz de estar otra vez con su mejor amiga Erika, que le contó que había estado en Asturias disfrutando mucho. Irene le dijo que ella fue a la playa dos veces, también a la montaña un fin de semana y a no sé cuántos sitios más…
Los niños y niñas hablaban y hablaban sin parar, todos querían contar sus cosas.
-Vamos a la clase charlatanes- dijo la señorita.
Irene se quedó extrañada ¡Esa señorita no es Elvira!
Una vez en clase, la señorita se presentó.
-Hola, me llamo Marga, seré vuestra profesora este año.
-Pero ¿por qué no viene Elvira? Mi madre me ha dicho que este año nos toca con ella.- preguntó Irene bastante desilusionada…
Esta profesora no le agradaba nada, tenía cara de bruja fea y su voz no le parecía tan agradable como la de su seño.
-La señorita Elvira ha tenido que trasladarse de colegio por cosas personales, sé que os hubiera gustado seguir con ella; pero a veces las cosas no son como nos gustaría. Espero hacerme muy amiga vuestra y que me queráis tanto como a Elvira-. Explicó la nueva profesora.
Pasaron el día de clase contando cada uno sus experiencias y esta vez de uno en uno. Cuando acabó la clase, Irene salió del colegio un poco seria, no se imaginaba todo el curso con esa nueva profesora ¡qué desagradable!
Su madre la esperaba en la puerta impaciente por saber cómo habría sido el primer día de su niña. Irene la besó con una carita tristona.
-¿Se puede saber qué te pasa? No has soltado una sola palabra desde que has salido del colegio, con lo contenta que estabas, algo ha tenido que pasar- preguntó su madre intrigada.
-Ya no tengo a la señorita Elvira ¡Y no me gusta la nueva! Es fea y parece una bruja ¡No me gusta nada!- contestó la niña muy disgustada.
-No está nada bien decir eso, no la conoces ¿Cómo sabes que no te gusta? –le dijo su madre.
Al día siguiente Irene volvió al colegio con la esperanza de que Elvira hubiera vuelto. Cuando llegó a la fila, se topó con la realidad... Marga estaba allí otra vez, y por lo que hablaron en la fila, parecía que a sus compañeros tampoco les gustaba la nueva seño.
-Vaya, vaya… veo que no os gusto nada ¿puedo saber por qué? Ni siquiera sabéis como soy. Por vuestras caras adivino que os parezco seria, aburrida, fea, vieja y no sé cuántas cosas más… en pocas palabras ¡no os gusto nada!- dijo Marga a los niños divertida con la situación.
Todos se sintieron muy avergonzados con las palabras de la seño. Irene se puso colorada y fijó su mirada en el suelo.
-Hoy tenemos una excursión muy especial, levantaros de vuestros taburetes y poneros en fila agarrados de la mano- dijo la seño.
Sacó de su bolso un trozo de tela que clavó con chinchetas en la pared, era el dibujo de una puerta . Cogió la mano de Irene, que era la primera de la fila, abrió la puerta de la tela y la cruzaron.
¿Qué había pasado? Al otro lado de la puerta se encontraron en medio de una gran biblioteca, con pasillos interminables llenos de libros.
-Estáis en mi biblioteca mágica. Cada libro contiene un mundo de aventuras, que se hará realidad con sólo abrirlo- explicó Marga.
-¿En serio?- preguntó Sergio sin creer lo que estaba pasando.
Marga les acercó un libro que trataba sobre la matemáticas, lo abrió y todos los números salieron volando…
Irene miró a su alrededor con la boca abierta por la sorpresa. Ahora se encontraban en un lugar lleno de cuadrados, circulos, triángulos, etc. y los números estaban jugando con los signos de sumar, restar y multiplicar. Todo era bastante divertido y muy mágico
-Estáis en el mundo de las matemáticas, y aprenderéis muchas cosas jugando con los números, ¿os parece divertido?- explicó la señorita.
-Hola, soy el signo de multiplicar… multiplico, multiplico, multiplico…- dijo la X un poco alocada.
-Yo soy el 2, si la X se pone a mi lado, me multiplica y crezco…. crezco… crezco jajajaja- dijo dando volteretas.
Los niños de la clase estaban impresionados, nunca habían vivido la magia de verdad. Marga cerró el libro y todos los números y signos desaparecieron, volviéndose a encontrar en la biblioteca de nuevo.
¡Parecía increíble! Estaban en un mundo mágico y era de verdad.
Irene vio un libro de naturaleza… Lo abrió y salieron volando cientos de mariposas, mariquitas, una nube lloviendo, flores y mil cosas más.
-Hola soy un copo de nieve ¿Te gusta mi forma?, parezco una estrella. Ningún copo de nieve es igual a otro ¿lo sabias? Todos tenemos una forma distinta y única…
- contó el copo de nieve muy orgulloso de su forma.
- ¿Sabías que en el agua comienza la vida? Por eso soy tan importante en la tierra- dijo una gota de agua.
Sergio cerró el libro, tenía mucha curiosidad por abrir uno de cuentos… lo abrió y ¡cientos de personajes de cuento salieron fuera!
-Tu eres el lobo de los tres cerditos… ¿Cómo eres tan tonto de soplar en una casa de ladrillos? ¿Acaso no sabes que son muy resistentes?- dijo Sergio entusiasmado. Jamás en su vida se había divertido tanto.
-¡Yo no tengo la culpa! Solo hago lo que el escritor quiere que haga, o nadie te ha dicho que yo no escribí el cuento?? - contesta el lobo con mal genio.
Irene y Erika jugaron con Caperucita roja a “tú la llevas”, Malena y Elías se metieron en la casa de los tres osos con “ricitos de oro” y probaron la sopa y se tumbaron en las camas... al final los osos se enfadaron y tuvieron que marcharse de allí.
-Vamos chiquillos, cerrar el libro que tenemos que regresar a la clase- les dijo la seño.
Todos protestaron, querían seguir abriendo libros y descubrir mundos nuevos. Aquello era lo más genial que les había pasado nunca.
-Os prometo que todos los lunes visitaremos la biblioteca mágica, aprenderéis mucho aquí, y os divertiréis mucho-. Dijo Marga muy contenta con sus nuevos alumnos.
Volvieron a la clase y la señorita Marga quitó la tela con la puerta dibujada, la guardó en su bolso y les preguntó de nuevo.
-Bueno decidme ¿os parece que vais a querer aprender conmigo o no?
-Perdóname señorita Marga… ahora que te miro bien, eres guapa, además no importa ser joven o vieja ¡eres una súper señorita! ¡He sido una tonta!- dijo Irene arrepentida.
Todos los niños de la clase pidieron perdón a Marga por haber sido tan poco generosos con ella. Ahora estaban encantados de que fuera su profesora.
Irene volvió a su casa, contando a su madre por el camino, todas las aventuras vividas en el colegio.
-Jajaja qué imaginación tienes ¡una biblioteca mágica! Jajaja. Me alegro mucho que al fin te agrade tu nueva profesora- contestó mamá riendo. Sin creer que fuera cierto lo que Irene le contaba.
A ella no le importó demasiado si le creían o no… Pero cada lunes vivía una maravillosa aventura en la biblioteca mágica. ¡Qué suerte tener a Marga como señorita!
Irene aprendió que los cambios se deben aceptar sin miedo; porque pueden traer sorpresas muy agradables. Y su seño Marga en realidad no era fea, ni vieja ni desagradable... ¡era estupenda!
Y leer se convirtió en una diversión para ella.
Y naranja anaranjado…este cuento ha terminado ¿Os ha gustado?
*Cuchu*
jueves, 6 de mayo de 2010
La Estrella de Vito
Un gnomo se enamoró de una estrella, y cada noche le ofrecía un regalo esperando que se fijara en él. Se pasaba todo el día buscando algo bonito para ella. Cuando lo encontraba se subía a la montaña mas alta para entregar su regalo.
Se quedaba allí toda la noche hasta que se dormía y cada amanecer el regalo estaba donde lo dejó.... -No le ha gustado. Esta noche le subiré uno mejor. Es una Estrella, no se conformará con cualquier cosa. Y empezaba a buscar de nuevo. Vito -ese era su nombre- no se daba por vencido.
Le llevó flores, perlas, cristales en forma de lágrima, polvo de hada....y mil cosas mas.
Un día que llovía mucho Vito no pudo salir a buscar y para no aburrirse visitó a su amigo Kako. Siempre que se juntaban Vito aprendía cosas nuevas, su amigo era el mas viejo y sabio del Valle Verdeclaro.
-Cuenta como vas con tu estrella Vito ¿Has conseguido algo que le guste?
-Sigo buscando...no ha cogido ningún regalo-. Vito dijo esto un poco apesadumbrado.
-¿Porqué no te vas de viaje? Fuera de Verdeclaro hay lugares maravillosos. Tal vez no esté aquí lo que buscas....- Le aconsejó Kako a su buen amigo.
-¡Claro! Es el mejor de los consejos.... Recorreré los mundos, reinos y aldeas hasta encontrar algo que sea capaz de deslumbrar a mi Estrella.
Preparó un hatillo con sus cosas mas queridas. Una taza de hoja de palmera, un cinturón de raíces de Mimosa y una semilla que heredó de su abuelo y que era su amuleto protector. Al amanecer salió de su pequeña choza y empezó a caminar sin rumbo fijo.
Caminó hasta donde empieza el mar y se acercó al puerto. Vio un barco pesquero y se ofreció como cocinero a cambio de que le llevaran.
Entre los marineros había un joven muy larguirucho y tristón, al que todos llamaban Teo. Vito se acercó a preguntarle el motivo de su tristeza.
-Estoy enamorado de una joven, hija de un rico mercader. Es inalcanzable para un pobre pescador como yo...- Dijo el muchacho resignado al cocinero Vito.
El Gnomo sintió compasión del muchacho. Su historia era parecida a la de él.
A la hora de comer todos los pescadores se sentaron alrededor de la mesa. Vito sirvió los platos con un exquisito guiso, cuando llegó a Teo añadió su semilla al plato. Teo se la comió sin darse cuenta siquiera.
Esa misma noche Teo se levantó a las doce en punto y se tiró al mar.....
Cuando todos los pescadores empezaron a preparar sus tareas el joven salió del agua cargado con un saco de algas. Todos le miraban como si fuera un fantasma.... Teo abrió su saco y sacó un cofre lleno de joyas y perlas, un cofre lleno de monedas de oro y otro lleno de diamantes.... Se quedó mirando a todos y dijo:
-Anoche me levanté porque escuché una llamada. Bajé al fondo del mar y allí estaban tres preciosas sirenas con un cofre en la mano. Cada una me dio un beso y puso el cofre en el saco de algas. Me dijeron que soy muy afortunado porque un gnomo utilizó su magia para que las escuchara. El gnomo les contó mi historia de amor y ellas me entregaron todas estas riquezas. ¡Somos ricos muchachos! Compartiré con todos vosotros los tesoros y aún así tendré riqueza suficiente para casarme con mi amada.
Los marineros le dejaron en una gran isla. Era un lugar precioso lleno de palmeras. Había bosques de palmeras por todas partes. Y cosa curiosa para Vito eran esas piedras grandes en grandes grupos. Pasó muchos días sin encontrarse con nadie. Creía que estaba solo en la isla hasta que vio a un pequeño conejito mirándole como bebía en su taza de hoja de palmera.
-Hola. Pensaba que no vivía nadie mas que yo en esta isla-. Le dijo Vito al conejo.
-Antes estaba yo solo, hasta que has llegado tu. Llevo cien años en esta isla yo solo, desde entonces soy conejo.
-¿Estas hechizado?
- Si. Soy el Rey de esta isla.... El día de mi coronación el brujo me ofreció a su hija como esposa. Era una joven preciosa, pero yo ya estaba enamorado de Mireya, mi prometida. La hija del brujo hizo un juramento sagrado de no casarse hasta que yo la aceptara. Entonces su padre hizo un conjuro convirtiéndome en conejo.... Todos los habitantes de la isla fueron convertidos en palmeras, las casas en piedras y los animales en arbustos.
- Entonces serás conejo hasta que aceptes casarte con la hija del brujo???
- También puedo romper el hechizo comiendo una hoja de palmera. Si lo hago la palmera morirá, y lo peor de todo es que no se quien es Mireya-. El conejo contaba su historia con mucha tristeza.
-¡Vaya historia! No se como podría ayudarte......
-Si me como tu taza de hoja de palmera romperé el hechizo y no morirá nadie.
El gnomo le dio su taza y el conejo se convirtió en un gran rey. Las palmeras volvieron a ser personas y cada cosa volvió a ser lo que era.
En agradecimiento los habitantes de la isla construyeron un barco para Vito, y le entregaron un mapa que le llevaría al Submindo, un lugar insólito visto por muy pocos....
Vito se hizo a la mar y navegó...navegó...navegó hasta llegar a una montaña con una cueva gigante al nivel del mar. Entró en la cueva y fue absorbido a lo mas profundo de la tierra y los mares....
Había llegado al Submundo, ese lugar del que muy poco se sabe. Sus habitantes eran seres muy extraños. Caminaban sin rumbo y luego se daban la vuelta para seguir caminando. A veces alguno de ellos se quedaba parado y empezaba a llorar, luego seguía caminando como si nada. Nadie trabajaba en nada, llevaban una vida sin sentido.
A Vito se le ocurrió que necesitaban tener una ocupación.... ser útiles en algo. Se quitó su cinturón de raíz de mimosa y con su magia de gnomo hizo que la raíz creciera hacia el exterior, haciendo nacer una preciosa Mimosa llena de flores....
- ¡Habitantes del Submundo! Estas raíces necesitan alimentos para mantenerse vivas. Vosotros estais aquí para cuidarlas. Les daréis alimento para que sigan creciendo... cada vez habrá mas raíces que tendréis que alimentar. Si cumplís bien vuestro cometido estaréis embelleciendo el mundo exterior y enriqueciendo el Submundo. Vuestra existencia tendrá una utilidad y seréis necesarios en la naturaleza.....
Los extraños seres empezaron a cuidar las raíces y se sentían cada vez mas felices. Ya no caminaban sin rumbo, todos tenían algo útil que hacer... Su vida ya no era insulsa.
Vito echaba de menos Verdeclaro y un día cualquiera emprendió camino a casa. Pero esta vez llevaba las manos vacías, pues había entregado todas sus pertenencias para ayudar a otros....
Vio a su amigo Kako sentado en la montaña que él se subió tantas noches esperando a su estrella. Vito abrazó a su amigo un buen rato. Luego le contó todas las cosas que había visto.
-Se todo lo que has hecho en tus viajes Vito. Lo del muchacho del barco y las sirenas, lo del conejo que era un rey... y lo del Submundo.
- ¿Como puedes saberlo? Pensaba contártelo mas adelante... Me fui en busca de un tesoro para mi estrella y vuelvo con las manos vacías...
- Vuelves con el mejor de los regalos-. Dijo la Estrella desde lo alto del cielo.- Te he visto todo este tiempo, y se lo contaba a Kako. Eres muy generoso, y no esperas nada a cambio. Has hecho cosas muy valiosas por otros entregándoles tus posesiones sin importarte nada. Ese es el único regalo que una estrella no puede rechazar. Brillaré para ti cada noche durante el resto de tus días, que serán eternos y llenos de felicidad.... Iluminaré tus sueños mientras duermes y siempre te guiaré en tus viajes.
Vito se sintió el gnomo mas feliz del Universo.... Y vivió por siempre junto a su estrella.
*Cuchu*
Se quedaba allí toda la noche hasta que se dormía y cada amanecer el regalo estaba donde lo dejó.... -No le ha gustado. Esta noche le subiré uno mejor. Es una Estrella, no se conformará con cualquier cosa. Y empezaba a buscar de nuevo. Vito -ese era su nombre- no se daba por vencido.
Le llevó flores, perlas, cristales en forma de lágrima, polvo de hada....y mil cosas mas.
Un día que llovía mucho Vito no pudo salir a buscar y para no aburrirse visitó a su amigo Kako. Siempre que se juntaban Vito aprendía cosas nuevas, su amigo era el mas viejo y sabio del Valle Verdeclaro.
-Cuenta como vas con tu estrella Vito ¿Has conseguido algo que le guste?
-Sigo buscando...no ha cogido ningún regalo-. Vito dijo esto un poco apesadumbrado.
-¿Porqué no te vas de viaje? Fuera de Verdeclaro hay lugares maravillosos. Tal vez no esté aquí lo que buscas....- Le aconsejó Kako a su buen amigo.
-¡Claro! Es el mejor de los consejos.... Recorreré los mundos, reinos y aldeas hasta encontrar algo que sea capaz de deslumbrar a mi Estrella.
Preparó un hatillo con sus cosas mas queridas. Una taza de hoja de palmera, un cinturón de raíces de Mimosa y una semilla que heredó de su abuelo y que era su amuleto protector. Al amanecer salió de su pequeña choza y empezó a caminar sin rumbo fijo.
Caminó hasta donde empieza el mar y se acercó al puerto. Vio un barco pesquero y se ofreció como cocinero a cambio de que le llevaran.
Entre los marineros había un joven muy larguirucho y tristón, al que todos llamaban Teo. Vito se acercó a preguntarle el motivo de su tristeza.
-Estoy enamorado de una joven, hija de un rico mercader. Es inalcanzable para un pobre pescador como yo...- Dijo el muchacho resignado al cocinero Vito.
El Gnomo sintió compasión del muchacho. Su historia era parecida a la de él.
A la hora de comer todos los pescadores se sentaron alrededor de la mesa. Vito sirvió los platos con un exquisito guiso, cuando llegó a Teo añadió su semilla al plato. Teo se la comió sin darse cuenta siquiera.
Esa misma noche Teo se levantó a las doce en punto y se tiró al mar.....
Cuando todos los pescadores empezaron a preparar sus tareas el joven salió del agua cargado con un saco de algas. Todos le miraban como si fuera un fantasma.... Teo abrió su saco y sacó un cofre lleno de joyas y perlas, un cofre lleno de monedas de oro y otro lleno de diamantes.... Se quedó mirando a todos y dijo:
-Anoche me levanté porque escuché una llamada. Bajé al fondo del mar y allí estaban tres preciosas sirenas con un cofre en la mano. Cada una me dio un beso y puso el cofre en el saco de algas. Me dijeron que soy muy afortunado porque un gnomo utilizó su magia para que las escuchara. El gnomo les contó mi historia de amor y ellas me entregaron todas estas riquezas. ¡Somos ricos muchachos! Compartiré con todos vosotros los tesoros y aún así tendré riqueza suficiente para casarme con mi amada.
Los marineros le dejaron en una gran isla. Era un lugar precioso lleno de palmeras. Había bosques de palmeras por todas partes. Y cosa curiosa para Vito eran esas piedras grandes en grandes grupos. Pasó muchos días sin encontrarse con nadie. Creía que estaba solo en la isla hasta que vio a un pequeño conejito mirándole como bebía en su taza de hoja de palmera.
-Hola. Pensaba que no vivía nadie mas que yo en esta isla-. Le dijo Vito al conejo.
-Antes estaba yo solo, hasta que has llegado tu. Llevo cien años en esta isla yo solo, desde entonces soy conejo.
-¿Estas hechizado?
- Si. Soy el Rey de esta isla.... El día de mi coronación el brujo me ofreció a su hija como esposa. Era una joven preciosa, pero yo ya estaba enamorado de Mireya, mi prometida. La hija del brujo hizo un juramento sagrado de no casarse hasta que yo la aceptara. Entonces su padre hizo un conjuro convirtiéndome en conejo.... Todos los habitantes de la isla fueron convertidos en palmeras, las casas en piedras y los animales en arbustos.
- Entonces serás conejo hasta que aceptes casarte con la hija del brujo???
- También puedo romper el hechizo comiendo una hoja de palmera. Si lo hago la palmera morirá, y lo peor de todo es que no se quien es Mireya-. El conejo contaba su historia con mucha tristeza.
-¡Vaya historia! No se como podría ayudarte......
-Si me como tu taza de hoja de palmera romperé el hechizo y no morirá nadie.
El gnomo le dio su taza y el conejo se convirtió en un gran rey. Las palmeras volvieron a ser personas y cada cosa volvió a ser lo que era.
En agradecimiento los habitantes de la isla construyeron un barco para Vito, y le entregaron un mapa que le llevaría al Submindo, un lugar insólito visto por muy pocos....
Vito se hizo a la mar y navegó...navegó...navegó hasta llegar a una montaña con una cueva gigante al nivel del mar. Entró en la cueva y fue absorbido a lo mas profundo de la tierra y los mares....
Había llegado al Submundo, ese lugar del que muy poco se sabe. Sus habitantes eran seres muy extraños. Caminaban sin rumbo y luego se daban la vuelta para seguir caminando. A veces alguno de ellos se quedaba parado y empezaba a llorar, luego seguía caminando como si nada. Nadie trabajaba en nada, llevaban una vida sin sentido.
A Vito se le ocurrió que necesitaban tener una ocupación.... ser útiles en algo. Se quitó su cinturón de raíz de mimosa y con su magia de gnomo hizo que la raíz creciera hacia el exterior, haciendo nacer una preciosa Mimosa llena de flores....
- ¡Habitantes del Submundo! Estas raíces necesitan alimentos para mantenerse vivas. Vosotros estais aquí para cuidarlas. Les daréis alimento para que sigan creciendo... cada vez habrá mas raíces que tendréis que alimentar. Si cumplís bien vuestro cometido estaréis embelleciendo el mundo exterior y enriqueciendo el Submundo. Vuestra existencia tendrá una utilidad y seréis necesarios en la naturaleza.....
Los extraños seres empezaron a cuidar las raíces y se sentían cada vez mas felices. Ya no caminaban sin rumbo, todos tenían algo útil que hacer... Su vida ya no era insulsa.
Vito echaba de menos Verdeclaro y un día cualquiera emprendió camino a casa. Pero esta vez llevaba las manos vacías, pues había entregado todas sus pertenencias para ayudar a otros....
Vio a su amigo Kako sentado en la montaña que él se subió tantas noches esperando a su estrella. Vito abrazó a su amigo un buen rato. Luego le contó todas las cosas que había visto.
-Se todo lo que has hecho en tus viajes Vito. Lo del muchacho del barco y las sirenas, lo del conejo que era un rey... y lo del Submundo.
- ¿Como puedes saberlo? Pensaba contártelo mas adelante... Me fui en busca de un tesoro para mi estrella y vuelvo con las manos vacías...
- Vuelves con el mejor de los regalos-. Dijo la Estrella desde lo alto del cielo.- Te he visto todo este tiempo, y se lo contaba a Kako. Eres muy generoso, y no esperas nada a cambio. Has hecho cosas muy valiosas por otros entregándoles tus posesiones sin importarte nada. Ese es el único regalo que una estrella no puede rechazar. Brillaré para ti cada noche durante el resto de tus días, que serán eternos y llenos de felicidad.... Iluminaré tus sueños mientras duermes y siempre te guiaré en tus viajes.
Vito se sintió el gnomo mas feliz del Universo.... Y vivió por siempre junto a su estrella.
*Cuchu*
lunes, 28 de diciembre de 2009
¿Jugamos al escondite?
Es Navidad, y como todos los años Tina lo pasa con su familia en la madriguera de su abuelo. Su abuelo es el conejo mas anciano del bosque, y Tina es la conejita mas blanca.
Este año ha sido genial porque han venido todos sus primos y primas, por lo menos son 14 conejitos, contando a Tina, y como es costumbre en su familia van a jugar al escondite la tarde de Navidad. Los mayores también jugaran...
Después de hecharlo a suertes le toca contar a Tina. Se acerca a un gran árbol y tapándose los ojos empieza a contar....
-Uno, dos, tres, cuatro........
Todos salen corriendo a esconderse por el bosque, los mas pequeños van acompañados de conejos adultos, y les llevan a lugares recónditos para no ser encontrados.....
-Cinco, seis, siete.........
Tina escucha el ruido de las patitas corriendo mientras se alejan....
-Ocho, nueve y diez.... ¡Que voy!-. Grita Tina mientras empieza a buscar.
Tina se adentra entre los árboles buscando y buscando......nadie por aquí.......nadie por allá.......sigue buscando entre los árboles. Algo llama su atención y sale corriendo en su busca...
-¡Te cogí!- Grita Tina mientras alarga la patita delantera para agarrar a quien se movía entre las hierbas.
-¡Suéltame, suéltame!- Grita una vocecita asustada.
Tina se asoma a mirar y ve un pony con un cuerno en la frente, y tan blanco como ella.
-Perdona...no pretendía asustarte. Estoy jugando al escondite...¿has visto algún conejito por aquí? Llevo un buen rato buscando y no veo a nadie...¿Quieres ayudarme a encontrarlos?- Pregunta Tina
-¿Conejos? Por aquí no hay conejos, creo que te has alejado demasiado. Este es el bosque de los unicornios. Nunca nos ha visitado nadie que no sea un unicornio..... ¿No te habrás perdido?
Tina se queda pensando un rato en el camino que ha recorrido......se adentró mucho en el bosque y atravesó una pequeña pradera con un Arco Iris precioso....nunca había llegado tan lejos porque esa pradera antes era un lago...¡qué raro! Se lo cuenta al pony a ver si puede ayudarla.
-Vaya, vaya, por lo que veo has cruzado el lago fantasma. En realidad es una pradera encantada, todos veis un lago que no existe, y así no cruzáis la pradera que conduce al bosque de los unicornios....algo ha debido pasar para que tu vieras la pradera.... -. Le cuenta Nata, que así es como se llama la pequeña pony.
Nata se va a la pradera con la conejita para ayudarla a volver a casa...... Cuando llegan se encuentran con que no hay ninguna pradera, en su lugar está el lago Fantasma.....
-Aquí está pasando algo muy raro, creo que será mejor que volvamos al bosque de unicornios cuanto antes.
Nata lleva a Tina a una cascada de agua muy azul, allí hay un montón de ponis con un cuerno, y de caballos también unicornios. Todos son blancos como Nata, pero tienen una marca en forma de estrella en el cuello que es de diferente color en cada uno de ellos. Tina se fija en Nata y ve una estrella de color rosa en su cuello.
-Mira allí está Sabio, su estrella es de todos los colores, seguro que puede decirnos que está pasando.- Comenta Nata mientras se dirige a la cascada azul.
Sabio les cuenta que cada cien Navidades la pradera aparece, y si alguien la cruza podrá pasar todo el día jugando con los unicornios, visitar los campos mágicos y a todas las criaturas del bosque.
El bosque de los unicornios es increíblemente bonito, todo lleno de cascadas azules, verdes, blancas.....con infinidad de praderas verdes plagadas de flores que brillan como las estrellas en plena luz del día. Los árboles son muy grandes, y en sus troncos viven mariposas con alas de nube, hadas tan pequeñitas como un trébol, que revolotean sin parar, pero lo que mas le gusta a Tina es el río de brillantina ¡es precioso! Se ha metido en el agua de brillantina y ha salido preciosa! Después ha cogido una flor resplandeciente y se la ha puesto en la oreja.
-Que divertido es este lugar. Los conejos aquí seríamos muy felices....Nata enséñame mas cosas.- Tina se siente muy bien en el Bosque de los Unicornios.
Nata le lleva al campo de margaritas, es un lugar muy divertido, las margaritas son tan grandes que Tina puede subirse en ellas. Nata también se sube, y empiezan a saltar de una flor a otra mas alta, y saltando ,saltando llegan a una burbuja grande y brillante. Tina se mete en la burbuja y empieza a volar por los aires subiendo y bajando.Nata se subió en otra burbuja y la siguió...
Ya empieza a oscurecer y tienen que volver a la cascada azul. Sabio se dirige a la conejita para explicarle que debe volver a casa.
-Pero si se marcha no volveré a verla, ahora que somos tan amigas..... No podrá volver hasta dentro de cien años!- Protesta Nata.
-Bueno en realidad podría visitarnos siempre que quiera, solo tendrá que cerrar los ojos, cruzar el lago sin abrirlos hasta que oiga la canción del hada guardiana y ya estará de nuevo aquí.- Contesta Sabio a la pequeña unicornio.
Tina emprendió el camino de vuelta a casa muy contenta de su aventura......
Cruzó el lago con los ojos cerrados hasta la otra orilla, y cuando escuchó la canción los abrió y ya estaba en su bosque. De pronto se da cuenta que su prima Chis está escondida detrás de un arbusto....se acerca a ella muy despacio y grita:
-Te encontré....- Siguió buscando y encontró a todos sus primos y primas que iban acompañados del resto de familia.
Ahora se vuelven a casa a contarse historias.....Tina les cuenta su aventura en el Bosque de Unicornios y les promete que en la siguiente Navidad les llevará para pasar el día con los ponys.....
Ha sido un día de Navidad maravilloso para todos, pero para Tina mas que para los demás, y no será el último, porque piensa visitar a Nata muy a menudo.....
Y colorín colorado....espero que os haya gustado.
*Cuchu*
Este año ha sido genial porque han venido todos sus primos y primas, por lo menos son 14 conejitos, contando a Tina, y como es costumbre en su familia van a jugar al escondite la tarde de Navidad. Los mayores también jugaran...
Después de hecharlo a suertes le toca contar a Tina. Se acerca a un gran árbol y tapándose los ojos empieza a contar....
-Uno, dos, tres, cuatro........
Todos salen corriendo a esconderse por el bosque, los mas pequeños van acompañados de conejos adultos, y les llevan a lugares recónditos para no ser encontrados.....
-Cinco, seis, siete.........
Tina escucha el ruido de las patitas corriendo mientras se alejan....
-Ocho, nueve y diez.... ¡Que voy!-. Grita Tina mientras empieza a buscar.
Tina se adentra entre los árboles buscando y buscando......nadie por aquí.......nadie por allá.......sigue buscando entre los árboles. Algo llama su atención y sale corriendo en su busca...
-¡Te cogí!- Grita Tina mientras alarga la patita delantera para agarrar a quien se movía entre las hierbas.
-¡Suéltame, suéltame!- Grita una vocecita asustada.
Tina se asoma a mirar y ve un pony con un cuerno en la frente, y tan blanco como ella.
-Perdona...no pretendía asustarte. Estoy jugando al escondite...¿has visto algún conejito por aquí? Llevo un buen rato buscando y no veo a nadie...¿Quieres ayudarme a encontrarlos?- Pregunta Tina
-¿Conejos? Por aquí no hay conejos, creo que te has alejado demasiado. Este es el bosque de los unicornios. Nunca nos ha visitado nadie que no sea un unicornio..... ¿No te habrás perdido?
Tina se queda pensando un rato en el camino que ha recorrido......se adentró mucho en el bosque y atravesó una pequeña pradera con un Arco Iris precioso....nunca había llegado tan lejos porque esa pradera antes era un lago...¡qué raro! Se lo cuenta al pony a ver si puede ayudarla.
-Vaya, vaya, por lo que veo has cruzado el lago fantasma. En realidad es una pradera encantada, todos veis un lago que no existe, y así no cruzáis la pradera que conduce al bosque de los unicornios....algo ha debido pasar para que tu vieras la pradera.... -. Le cuenta Nata, que así es como se llama la pequeña pony.
Nata se va a la pradera con la conejita para ayudarla a volver a casa...... Cuando llegan se encuentran con que no hay ninguna pradera, en su lugar está el lago Fantasma.....
-Aquí está pasando algo muy raro, creo que será mejor que volvamos al bosque de unicornios cuanto antes.
Nata lleva a Tina a una cascada de agua muy azul, allí hay un montón de ponis con un cuerno, y de caballos también unicornios. Todos son blancos como Nata, pero tienen una marca en forma de estrella en el cuello que es de diferente color en cada uno de ellos. Tina se fija en Nata y ve una estrella de color rosa en su cuello.
-Mira allí está Sabio, su estrella es de todos los colores, seguro que puede decirnos que está pasando.- Comenta Nata mientras se dirige a la cascada azul.
Sabio les cuenta que cada cien Navidades la pradera aparece, y si alguien la cruza podrá pasar todo el día jugando con los unicornios, visitar los campos mágicos y a todas las criaturas del bosque.
El bosque de los unicornios es increíblemente bonito, todo lleno de cascadas azules, verdes, blancas.....con infinidad de praderas verdes plagadas de flores que brillan como las estrellas en plena luz del día. Los árboles son muy grandes, y en sus troncos viven mariposas con alas de nube, hadas tan pequeñitas como un trébol, que revolotean sin parar, pero lo que mas le gusta a Tina es el río de brillantina ¡es precioso! Se ha metido en el agua de brillantina y ha salido preciosa! Después ha cogido una flor resplandeciente y se la ha puesto en la oreja.
-Que divertido es este lugar. Los conejos aquí seríamos muy felices....Nata enséñame mas cosas.- Tina se siente muy bien en el Bosque de los Unicornios.
Nata le lleva al campo de margaritas, es un lugar muy divertido, las margaritas son tan grandes que Tina puede subirse en ellas. Nata también se sube, y empiezan a saltar de una flor a otra mas alta, y saltando ,saltando llegan a una burbuja grande y brillante. Tina se mete en la burbuja y empieza a volar por los aires subiendo y bajando.Nata se subió en otra burbuja y la siguió...
Ya empieza a oscurecer y tienen que volver a la cascada azul. Sabio se dirige a la conejita para explicarle que debe volver a casa.
-Pero si se marcha no volveré a verla, ahora que somos tan amigas..... No podrá volver hasta dentro de cien años!- Protesta Nata.
-Bueno en realidad podría visitarnos siempre que quiera, solo tendrá que cerrar los ojos, cruzar el lago sin abrirlos hasta que oiga la canción del hada guardiana y ya estará de nuevo aquí.- Contesta Sabio a la pequeña unicornio.
Tina emprendió el camino de vuelta a casa muy contenta de su aventura......
Cruzó el lago con los ojos cerrados hasta la otra orilla, y cuando escuchó la canción los abrió y ya estaba en su bosque. De pronto se da cuenta que su prima Chis está escondida detrás de un arbusto....se acerca a ella muy despacio y grita:
-Te encontré....- Siguió buscando y encontró a todos sus primos y primas que iban acompañados del resto de familia.
Ahora se vuelven a casa a contarse historias.....Tina les cuenta su aventura en el Bosque de Unicornios y les promete que en la siguiente Navidad les llevará para pasar el día con los ponys.....
Ha sido un día de Navidad maravilloso para todos, pero para Tina mas que para los demás, y no será el último, porque piensa visitar a Nata muy a menudo.....
Y colorín colorado....espero que os haya gustado.
*Cuchu*
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