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lunes, 20 de septiembre de 2010

La Graduación de Cuchufleta

Pelusilla no se encontraba nada bien. Llamó al señor Topo para que viniera a verla, a lo mejor podía ayudarla con algún jarabe de los que solía preparar.

-Por los síntomas parece que tienes una gripe....en estos casos lo mejor es quedarse en la cama-. El señor Topo le dio un jarabe para la fiebre y le aconsejó no salir a la calle.

Eso era todo un contratiempo para Pelusilla. Tenía que desfilar disfrazada de reina Roja en la fiesta de graduación de su amiga Cuchufleta la mofeta.

La ardilla se puso de tan mal genio que su cola se puso tiesa y empezó refunfuñar ¡Maldita gripe! Y justo ahora que tengo un compromiso ¿pero es que siempre me tiene que tocar a mí? – se tiró un buen rato protestando tan alto, que todos podían oírla desde el exterior

Panda que la estaba escuchando, se acercó a verla un momento.

-¿Pero qué te pasa? Se oyen tus gritos desde la calle…eres una cascarrabias – le dijo el oso a Pelusi.

-¡Tengo gripe! Y mañana es el desfile. ¡Esto no puede ser! – protestó la ardilla.

¡Vaya mal genio el de la ardilla! Cuando algo no sale como ella espera empieza a gruñir sin parar.

-Gruñir no te sirve de nada Pelusi – dijo Panda - Si estás enferma lo mejor es quedarse en la cama- trató de convencerla, pero sin mucha esperanza de conseguirlo.

-¡Ni hablar!...no puedo quedarme en la cama. De ninguna manera puedo fallar a mi amiga –

Pelusilla no paraba de gruñir dentro de la cama. Se sentaba, gruñía y volvía a tumbarse. Le dolía todo, y sabía que por mucho que ella quisiera no podría desfilar en la fiesta de graduación. – “Pobre Cuchufleta....se quedará sin su reina en el desfile, con lo que le costó hacer el traje y ahora nadie lo lucirá”- pensó sin poder hacer nada.

A Panda se le ocurrió una idea.

-Si quieres yo puedo desfilar de reina Roja - dijo el oso convencido de haber encontrado la solución.

Las carcajadas de su amiga se escucharon a un kilómetro.

- ¿Tú? pero si eres un chico ¿Te imaginas a un oso vestido de reina de las fiestas??? ¡No, no y mil veces no! Todos se reirán de ti..... ¿Además dónde piensas meterte el vestido? ¡Con lo grande que eres tendrías que llevarlo en una oreja! -. La ardilla no paraba de decir cosas, empezó a llorar desconsolada ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Con la ilusión que le hace llevar ese traje! Menuda faena…

-Tranquilízate, ya me ocupo yo de buscar una solución. ¿Cuánto falta para el desfile? -El pobre oso no sabía cómo tranquilizarla.

-¡Mañana! No hay tiempo para buscar una solución.....será un desastre-. Y volvía a tumbarse en la cama porque la fiebre empezaba a subirle.

- ¡Vamos! No es para tanto. Lo que pasa es que te encuentras mal y por eso todo te parece tan grave… -Panda pasó un buen rato con ella, intentando distraerla para conseguir calmarla. Le dio el jarabe para la fiebre y se quedó esperando hasta que Pelusi se durmió.

Fue a casa de la mofeta Cuchufleta y le contó todo.

La pobre mofeta estaba tan ilusionada con el desfile que al escuchar a Panda, empezó a dar paseos de un lado a otro sin parar.

-Llevo trabajando en ese traje de reina Roja tres meses.... El que gane el desfile tendrá el honor de vestir a Doña Gata Siamesa. Ese es el sueño de toda diseñadora de moda.... Si no puede desfilar Pelusilla no lo hará nadie. El traje está hecho a medida, y ella es la única que puede lucirlo. ¡Oooohhhh rayos que mala suerte tengo! - Y Cuchufleta paseaba cada vez más deprisa por toda la casa.

Panda se puso bizco de mirarla y gritó: - ¡Para ya!! Me estás mareando con tus paseos. Se me ha ocurrido una idea. Mañana Pelusilla estará lista para el desfile, de eso me encargo yo-. Y con las mismas salió de casa de Cuchufleta a toda velocidad.

Mientras Pelusilla dormía, Cuchufleta le daba vueltas a la cabeza por si se le ocurría algo.

¿Y si le pide a la coneja Amanda que sustituya a la ardilla?

No eso sería un mal gesto hacia su amiga…Pelusilla siempre la ayuda cuando lo necesita. Ya está decidido, si no desfila su amiga, no lo hará nadie…

Panda se adentró en el bosque, tenía que llegar a la colina de los deseos antes que se pusiera el sol. Tardó un par de horas en llegar, pero mereció la pena el esfuerzo, aún era de día y podría acomodarse en el lugar adecuado a esperar la noche. Se tumbó boca arriba mirando al cielo, esperando la noche con impaciencia… Necesitaba que pasara un cometa.

Su madre le contó una vez que si ves pasar un cometa y pides un deseo antes de que se desvanezca se cumple. Y a él se le cumplió cuando pidió que Pelusilla fuera su amiga ¡Se divierte tanto con ella!

Una vez se disfrazaron de fantasmas, querían asustar a Kimono para darle una lección por sus bromitas… salieron de noche los dos juntos, y kimono les dio un susto de muerte jajajajaa. Se pintó con colores fosforescentes y lucía como un verdadero fantasma. Y es que Kimono es único para gastar bromas.

El señor Topo volvió a ver cómo se encontraba la ardilla de su gripe. Se encontró a la pobre en la cama empapada de sudor, la fiebre volvía a subirle y con el disgusto del desfile cada vez se encontraba peor.

En la explanada del bosque ya estaban montando la pasarela... Al día siguiente a mediodía empezaba la fiesta de graduación. Y no había Tiempo que perder

Estaba quedando un escenario precioso…

La coneja Amanda se acercó a casa de Panda a preguntar por Pelusilla, pero no había nadie dentro.

La noche empezaba a caer en el bosque. Panda seguía en lo alto de la montaña esperando a ver ese cometa que cumpliría su deseo. Ya estaba casi dormido…

¡Por fin un cometa cruzó el cielo! Panda cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas…- Que se cure Pelusilla….que se cure esta noche…por favor, por favor, por favoooooorrr -.

Ahora ya se podía ir a casa tranquilo porque Pelusi se curaría esa misma noche.

Amanda visitó a Pelusilla, parecía una ardilla espachurrada, “pobrecilla, lo debe estar pasando fatal” pensó Amanda. Charló un ratito con ella y luego se marchó a casa.

La pobre ardilla amaneció con mucha tos, y no podía parar de sonarse la nariz….así no podía ir a ninguna parte. Cuchufleta se pasó a verla.

-Hola Pelusilla, ¿Qué te pasa en la nariz? La tienes roja y gorda como un payaso. ¿Te encuentras mejor? - preguntó la mofeta un tanto apenada.

-Lo siento mucho Cuchufleta….que inoportuna he sido al ponerme enferma. Debí tener más cuidado cuando jugaba en el río… el agua estaba demasiado fría. ¡Soy una ardilla tonta!

- No es culpa de nadie, otras veces me has ayudado mucho. Si no desfilas este año ya será el que viene. ¡Prepararé un vestido espectacular y serás la reina del baile!- las dos rieron

En ese momento entró Panda por la puerta muy contento.

-Anoche pedí un deseo ¿A que estas curada Pelusi?

- Pues no Panda no estoy curada – contestó la pobre Pelusi entre sollozos – No es justo.

- Creo que lo mejor es que vaya al desfile... al menos veré quien gana el premio. ¡Te prometo que te contaré todo! –Cuchufleta dio un beso a su amiga enferma y se marchó.

Panda se quedó con su amiga en casa para consolarla. Le contó historias que habían vivido juntos; se rieron recordando las veces que Panda se había caído bajando la cuesta del huerto.

-Ja j aja ¡Soy un poco torpe! En cambio tú eres tan graciosa moviéndote…

Todos los invitados fueron ocupando sus sitos para ver el evento…. Había gran expectación por conocer a Doña Gata Siamesa.

Los animales del bosque, desfilaban con gran elegancia, los trajes de los diseñadores que se graduaban, esperando que Doña Gata Siamesa se decidiera por alguno de ellos.

De pronto el señor Topo se percató de su ausencia…. – ¿Alguien sabe dónde está Doña Siamesa? – preguntó a los encargados de recibir a la invitada de honor.

-Pu…pu…pues no la he…. hemos vissss….vissss…..visto – contestó el conejo Tartamudo.

La Gata Siamesa no apareció por ningún lado…

Ya había terminado la graduación.

Por la tarde Pelusilla se empezó a encontrar mucho mejor y salió a ver la fiesta. Cuchufleta al verla se alegró mucho, y Panda le pidió que se pusiera el vestido rojo ¡tenía tantas ganas de verla!

Cuando Pelusilla se presentó en el baile con su vestido de reina Roja, todos se quedaron mirando y admirando a la pequeña ardilla.

En ese momento llegó Doña Gata Siamesa, que se había perdido en el camino y estaba muy malhumorada.

El conejo tartamudo la recibió con el mejor de sus saludos y le ofreció un asiento cómodo, tratando de calmarla. El señor Topo pensó que podrían desfilar de nuevo todos los trajes, así el ganador recibiría el premio. Dicho y hecho. Pelusilla lució su traje en la pasarela y se sintió como una auténtica reina. Cuchufleta estaba muy emocionada, además del orgullo que sentía al ver su obra maestra lucir tan esplendorosamente. No ganó el concurso, pero se sintió muy feliz por haber cumplido su sueño. Hicieron fotos que Pelusilla pensaba colgar en su saloncito.

Doña Gata Siamesa se enamoró de aquél vestido rojo y encargó uno para ella a la mofeta, que daba saltos de alegría.

Panda miró al cielo y dio las gracias a su cometa por cumplir el deseo… ¡Sabía que no le fallaría!

-Hoy ha sido el peor día de mi vida, y al mismo tiempo ha sido el mejor día de mi vida ¿a que suena raro? – preguntó Pelusilla a sus amigos.

-A mí me ha pasado exactamente igual que a ti – contestó Cuchufleta muy relajada.

-Es muy curioso ¿verdad? Un día puede empezar muy mal, pero si nos lo proponemos, podemos hacer que acabe bien- dijo Panda un poco tímido.

Esa noche se subieron todos a la colina de los deseos a dar las gracias por todo. Se encontraron con la coneja Amanda, que estaba allí tumbada.

-¿Qué haces aquí Amanda? – preguntó Panda

-Anoche pedí que la Gata Siamesa se retrasara, para que Pelusilla tuviera tiempo de recuperarse. Hoy he venido a dar las gracias.

Todos se agarraron de la mano tumbados boca arriba para agradecer a la naturaleza, y a las estrellas, todo lo bueno que les había pasado.

¡¡Y es que podemos hacer que las cosas cambien a mejor!! ¿A ti que te parece?

Naranja anaranjado….el cuento ha terminado ¿Os ha gustado?



*Cuchu*




sábado, 11 de septiembre de 2010

Aventuras en el Bosque / Una Cola de Lunares



Panda, señor Topo y Kimono estaban jugando a tirar piedras en el río, a ver quién llegaba más lejos, casi siempre ganaba Kimono, entre otras cosas, porque tiene los brazos más largos que sus amigos. El señor Topo no ve muy bien y eso le impide apuntar muy lejos, por eso no ha ganado ni una sola vez.

-Si tuviera unos lentes más potentes seguro que os ganaría de vez en cuando… ¡Estoy harto de ser un cegatón!- Topo parecía un poco enfadado al decir esto.

-¡Chan Tatachaaaaaaaan!

Todos volvieron la cabeza y se encontraron con la cola de Pelusi. La tenía toda llena de papelitos pegados en varios colores.

-Pelusi tu cola parece una piñata jajaja- rió Kimono bromeando.

-¡Eres un tonto! No está bien reírse de los demás, ¿es que no os gusta mi cola? ¡Eso es porque no estáis a la moda! Son lunares, en la ciudad se llevan mucho- concluyó muy orgullosa de su aspecto.

-No te enfades Pelusi, pero Kimono tiene razón, pareces una piñata. Además los papeles se te irán despegando de la cola- contestó Panda con cautela para no enfadar a la ardilla, ¡porque vaya genio se gastaba!

-Hoy he recibido una carta de mi prima, la que vive en la ciudad, y me ha dicho que está de moda entre las ardillas tener lunares en la cola. Viene esta semana a visitarme y quiero estar a la última para recibirla- explicó Pelusi haciéndose la interesante.

Panda, Kimono y señor Topo se miraron, por sus caras estaban pensando los tres ¡la que nos ha caído encima!!! ¡Con lo cabezota que es, seguro que les esperaban un montón de quebraderos de cabeza!

-Bueno ¿os gusta o no?- volvió a preguntar Pelusi.

-¡Claro que nos gusta! Contestaron los pobres, sin atreverse a llevarle la contraria. Cuando algo se le metía en la cabeza ¡no había manera de hacerle cambiar de idea!

-Tengo que enseñarle mi nueva imagen a Cuchufleta, ella entiende mucho de moda ¡seguro que le encanta!-

Y se fue por la Cuesta del Huerto dando saltitos y cantando.

-Uff ¡cualquiera le lleva la contraria! ¿Seguimos con nuestro juego?- preguntó señor Topo.

Cuchufleta no estaba en casa y Pelusi estaba deseando mirarse de nuevo en el espejo, de modo que volvió a su árbol para seguir admirando sus lunares…

-¡Noooooooo! ¡Ayyyyyyy! ¡Ayyyyyyy!- nadie es más escandaloso que Pelusi llorando, sus gritos se escuchaban en todos los rincones del bosque, incluso en el río.

Señor Topo se quedó parado escuchando y los demás le imitaron. Un quejido desconsolado llegó a sus oídos “ayyyyyyy” “ayyyyy”

-Parece que a Pelusilla le ocurre algo- observó señor Topo-será mejor que nos acerquemos a su casa- concluyó.

Pelusi estaba mirándose la cola en el espejo sin parar de llorar.

-Si sigues llorando así vas a inundar el bosque- bromeó Kimono

-Tengo un problema muy serio ¡he perdido los lunares!, ¿no lo ves? No es momento de bromear ¡ayyyyyy!- Pelusi lloraba desconsolada cada vez que se miraba al espejo.

-A mí no me parece nada grave no tener lunares en tu cola, siempre la has tenido así y no te parecía mal- trató de animarla Panda.

-Yo tengo una idea ¿qué te parece si te pintamos los lunares?- dijo señor Topo, que siempre buscaba solución a los problemas.

Todos coincidieron en que la idea era genial. Se pusieron manos a la obra sin desperdiciar ni un solo segundo.
Panda trajo unos pinceles que tenía guardados en su baúl de los tesoros. El señor Topo trajo tintes de colores que compró en la tienda de manualidades. Kimono que tiene un gran talento para la pintura, cogió todos los materiales y se encargó de pintar la cola de Pelusi. Tardó aproximadamente una hora en terminar su obra de arte.

-¡Listo Pelusi!, han quedado estupendos- dijo Kimono muy satisfecho con el resultado.

Cuando la ardilla se volvió a mirar en el espejo, se le iluminó la cara.

-Tengo una cola preciosa, ¡preciosa, preciosa!- dijo muy sonriente Pelusi.

Como agradecimiento preparó el mejor de los bizcochos y les invitó a merendar. Se sentaron todos alrededor de un mantelito que colocó en el suelo. ¡Qué bien preparaba Pelusi los bizcochos! Se relamieron hasta los dedos.

El señor Topo pensó que un bañito en el arroyo no les vendría nada mal.
Pelusi salió dando saltos hacia el río gritando:

-El primero en mojarse será campeón jajaja- se tiró al agua y empezó a salpicar a Panda y a Kimono…

-Acabas de declarar la guerra del agua- dijo Panda riendo y salpicando a todos.

-¡Todos contra la reina de las nueces! ¡A por ellaaaa!- gritó Kimono dispuesto a ganar la batalla acuática.

Pasaron el resto de la tarde jugando en el agua. Cuando sus estómagos empezaron a protestar volvieron a casa a cenar, fue entonces cuando señor Topo se dio cuenta que los lunares de Pelusi ¡no estaban! Panda se decidió a contárselo sabiendo el disgusto que iba a sentir su amiga.

-Oh noooo! Mis lunares han desaparecido, el agua los ha borrado, ¡ayyyy!, ¡ayyyy!- empezó a llorar de nuevo Pelusi.

-Tenemos que hacer algo- dijo señor Topo tapándose los oídos.

-Tal vez podríamos pegarle unos trozos de plastilina- agregó Panda

-¿Y con qué se los piensas pegar? La plasti pesa mucho, se le caerán de nuevo- comentó Kimono tratando de pensar en una nueva idea.

Estuvieron un buen rato pensando posibles soluciones, pero ya era demasiado tarde y el cansancio no les dejaba pensar con claridad. Kimono y Panda se marcharon prometiendo volver por la mañana. El señor Topo se quedó un rato más.

-Tengo una idea, mañana tendrás tus lunares ¡te lo prometo!- dijo Topo antes de irse a dormir.

Pelusi se acostó con la esperanza de que resolvieran su problema.
Por la mañana el señor Topo se acercó a ver a Pitusa, la más popular entre las mariquitas del bosque. Hablaron de lo que le pasaba a la ardilla.

-En el bosque hay muchas mariquitas, ¡se me ocurre una idea!- dijo Pitusa muy pensativa. -Creo que podemos ayudar a Pelusi- concluyó.

El señor Topo se presentó en casa de Pelusi acompañado por un gran número de mariquitas.

-Mira Pelusi, aquí están tus lunares, y estos no se borran con el agua- decía señor Topo muy contento con la nueva idea.

Las mariquitas se subieron a la cola de la ardilla, formando círculos a modo de lunares.

-¡Qué genialidad!- dijo Pelusi -.

“Mi prima se va a quedar de piedra cuando me vea” pensó la ardilla radiante con su nuevo aspecto.

-¡Estoy muy contenta!, gracias señor Topo- dijo Pelusi entre brincos y risas.

-Uf ¡`menos mal! Ahora podremos respirar tranquilos en el bosque jiji- dijo Panda cuando vio la nueva solución.

Al día siguiente llegó su prima. Panda, Topo, Kimono y Cuchufleta la acompañaron a la estación de autobuses. Las mariquitas que también iban con ellos, se colocaron en su cola como ensayaron el día anterior.

-Ahí llega-dijo Pelusi emocionada.

De pronto empezó a soplar un fuerte viento que arrastró a las mariquitas despegándolas de su cola. Su prima ya se dirigía en dirección a ella, suspiró desanimada, pero pensó que no debía estar alegre para recibir a su prima aunque no tuviera lunares en la cola.

-¡Pelusi! Que ganas tenía de verte- dijo Isa abrazándola.

Camino del bosque Pelusi no pudo resistirse a preguntar:

-¿Dónde llevas los lunares? En tu carta me dijiste que está de moda.

Isa sacó un lazo de su bolso y se lo ató en la cola.

-¿Te gusta?- preguntó a Pelusi

-¿Los lunares de los que me hablabas se llevan en un pañuelo?- preguntó Pelusi incrédula.

-¡Pues claro!, ¿dónde quieres que los lleve?, ¿pegados en la cola? Jaja- contestó Isa entre risas.

-¡Pegados en la cola!, ¡qué tontería!, ¿verdad chicos?, jajaja- dijo Pelusi mirando a sus amigos muy avergonzada, mientras intentaba disimular lo tonta que se sentía.

Una vez en casa de Pelusi, Isa sacó un gran lazo blanco, lleno de lunares rosas. Se lo regaló para su cola. Pelusi se lo puso, se miró en el espejo y empezó a reír al recordar los lunares pintados. Todos rieron con ella. ¡Qué tontos habían sido! Jajaja
Isa los miraba sin entender qué les hacía tanta gracia. Su prima le contó todo lo que hicieron sólo para impresionarla.

-¡Ja ja jaja!- reía sin parar Isa- jajajaja, ¡una cola de lunares!, jajaja

Pelusi lo pasó genial en compañía de su prima y se prometió a sí misma no volver a ser ¡tan presumida!

¿Crees que merece la pena pasarlo mal sólo para presumir? ¡A que no!

Y naranja anaranjado, este cuento ha terminado... ¿Os ha gustado?

*Cuchu*

lunes, 30 de agosto de 2010

Aventuras en el Bosque // ¡El Mono Kimono toca el tambor!



¡Pom! ¡Pomporrompom!
El bosque retumba...
-¿Qué ruido es ese? Me voy a volver majara con tanto jaleo- protesta Señor Topo.
¡Pom! ¡Pom! Pomporrompom!
El señor Topo salió de su madriguera ¡tenía que enterarse qué era ese ruido! Siguiendo el sonido llegó al árbol de Kimono. El ruido era tan fuerte que por más que señor Topo gritaba a su vecino, éste no se enteraba de nada. Kimono no paraba de tocar un viejo tambor. Acababa de encontrarlo en lo más profundo del bosque de los duendes traviesos, nunca nadie había llegado tan lejos.
-¡KIMONOOOOO! ¡KIMONOOOOOO!- gritaba Topo tan fuerte como podía.
Llegaron más vecinos tras el estruendo. Pelusilla lanzó una nuez con intención de dar al tambor, pero el cogote de Kimono se cruzó en el camino del fruto…
-¡Ayyyyyyy!- gritó el mono, miró abajo para ver quién le atacaba y fue entonces cuando vio a un montón de vecinos enfadados mirándole…-¿Por qué me atacáis? ¿Acaso voy yo a molestaros a vuestra casa?
-¡NOOOOOO! Nos molestas desde la tuya ¿Acaso estás sordo? ¡No hay quien pare tranquilo con tanto ruido!- contesta señor Topo muy, pero que muy enfadado.
-¡Eres un Merluzo! ¡No hay quien pare en el vecindario!- grita Pelusilla furiosa
-¡Pero si estoy tocando música! No sabéis apreciar el arte- les explica Kimono sin entender tanto enfado.
-¿Música? ¿Eso es música? ¡Pero si yo pensaba que se estaban cayendo las montañas!- gruñe señor Topo

-Vale ya lo dejo, no pretendía molestar- dijo Kimono decepcionado por no poder tocar su tambor. A él no le parece que sea para tanto.

**********

Panda había pasado todo el día en la ciudad visitando a su tía Pipina, estaba un poco cansado del viaje. Pensó tumbarse un rato antes de salir en busca de sus amigos…
¡Pomporrompo! ¡Pom! ¡Pom! ¡Pom!
-¡Ay que susto!- gritó Panda -¿Qué es eso?- se levantó de la cama para ir a ver de dónde provenía el escándalo. En el camino se encontró a Pelusi con Topo y unos cuantos vecinos más, parecían estar discutiendo sobre algo que les tenía enfadados.
¡`Pomporrompompompom! ¡Pompompom! ¡Porrompompom!
-¡Esto no puede seguir así! ¡Tenemos que hacer algo ya!- dice Cuchufleta con determinación.
-¿Qué está pasando aquí? ¿Y qué es ese ruido tan espantoso?- pregunta Panda al grupo.
-Kimono ha encontrado un tambor y no para de hacer ese ruido, había prometido parar, pero al parecer el ruido le ha afectado el cerebro. ¡O para o no me quedará más remedio que irme de aquí!- Explica Topo al oso.
-¿Por qué no hacemos lo mismo que Kimono? Tal vez al escuchar mucho ruido comprenda…- alegó Panda
Después de un rato decidieron que la idea del oso era la más acertada…

**********

Kimono limpió su tambor y vio unas letras en el lateral “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”
-Cuánta razón tiene esta frase… cada vez me gusta más tocar el tambor- dicho esto se metió en la cama a descansar. Nada, no podía dormir, su cabeza sólo pensaba en tocar el tambor. A las cinco de la madrugada ya no pudo más…
¡Pom! Pompom! ¡Porrompompom!
-¡Bastaaaaaaaaaaaa!- gritó Cuchufleta desde su casa
Kimono salió al exterior tocando sin parar…
-¡Kimono si sigues así te impondré un castigo!- gritó señor Topo – ¡No puedes molestar de esa manera, estás faltando al respeto y a la convivencia!- concluyó.
-¡No puedo parar! El tambor me hipnotiza…seguro que es de alguno de esos duendes traviesos del bosque… ¡Socorroooo!
Kimono tocaba y tocaba, estaba agotado ¡necesitaba dormir! ¿Por qué seguía tocando entonces?
-Señor Topo creo que esto es un caso muy especial, tal vez deberíamos llamar a la cabra Kika. Suele ser de mucha ayuda en casos extraños como éste- argumentó Cuchufleta desesperada ante la situación.

**********

La cabra vivía bastante alejada, en lo alto de la montaña, como siempre hace mucho frío en esa zona, el elegido para la misión fue Panda. Salió en su busca esa misma mañana.
La cabra estaba cantando en lo alto de una roca:
-“Soy una cabra lecheraaaaaaa” “Te doy leche merengadaaaaaa” “Hay que cabra tan saladaaaaaaaaa, tolon tolon”
-Buenas tardes señora Kika- saludó Panda tratando de disimular la risa, por lo mal que cantaba la cabra.
-¡Panda! Qué alegría verte por aquí- contesta Kika muy contenta…en realidad ella siempre está contenta.
Panda le explicó el motivo de su visita…
-¡No sabemos que hacer! Kimono pide socorro porque no puede parar de tocar- dice Panda lleno de confusión.
La cabra lo acompañó al bosque en seguida. Cuando llegaron ya era de noche…
Kimono seguía haciendo ruido, mientras Pelusilla no paraba de llorar y Cuchufleta paseaba de un lado a otro. El señor Topo había metido la cabeza en su madriguera debajo de la almohada.
¡Todos estaban desesperados!
-¡Vecinos ya he llegado!- saludó la cabra- creo que sé lo que le pasa a Kimono.
Todos salieron a su encuentro.
¡Pomrropopom! ¡Porompompero!
-¡Por favor Kika ayúdame! Este tambor no me deja parar- suplica Kimono
-El tambor tiene un hechizo- confirmó Kika
¿Un hechizo? Preguntaron todos al unísono.
-Sí, Kimono se adentró en el bosque de los duendes traviesos, cogió el tambor sin preocuparse de a quién pertenece. Los duendes protegen sus cosas con un hechizo…
-¡Siiii! El tambor tiene una frase que dice “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”- dijo Kimono exhausto.
Kika les explicó que había que devolver el tambor a su lugar de origen, sólo así volvería la calma al bosque. Les pidió que acompañaran a Kimono, para evitar alguna que otra travesura de los duendes…

**********

Panda, Pelusilla, Cuchufleta, Topo y Kika acompañaron a Kimono sin dormir, salieron esa noche a devolver el tambor ¡eso sí, con los oídos tapados!
¡Todos estaban muy asustados! Era la primera vez que entraban a un lugar como ese de noche y encima haciendo ruido.
Un hombrecillo verde con orejas puntiagudas les cortó el paso.
-Alto ahí gente de otro lugar. ¿Qué se os ha perdido en mi bosque?- pregunta el duende con una ceja levantada.
-¿Tu bosque? ¿Cómo puedes ser tan presuntuoso? Este es el bosque de los duendes…- contestó Pelusilla
-En este bosque sólo hay un duende, y ese soy yo… este es “el bosque del duende”, y ese tambor es mío ¡devuélvemelo ladronzuelo!
¡Pomporrompom! ¡Pompomrrompompero!
-Ojalá pudiera, por eso hemos venido ¿me puedes ayudar a dejar de tocarlo? ¡No puedo hacerlo yo solo por más que lo intento!- contesta Kimono sin aliento.
El duende empieza a dar vueltas alrededor de Kimono diciendo unas palabras muy raras…después sopló al tambor y ¡qué silencio!
¡Uffffff por fin!!!
-Mono esto te ha pasado por coger lo que no te pertenece sin permiso. Espero hayas aprendido la lección- riñó el duende a Kimono.
-Prometo no hacerlo nunca más ¡nunca más! Ya he tenido bastante…-contestó el mono moviendo mucho los brazos.
¡Hemos tenido bastante! Dijeron todos.

**********

Se despidieron cordialmente del duende, que prometió hacerles una visita al bosque, para enseñar a Kimono a tocar el tambor.
Esa noche por fin reinó la paz de nuevo y todos durmieron a pierna suelta.
Panda y Pelusilla estaban tumbados boca arriba en el claro que hay junto al río…
-¿Ves esa estrella grande? Te la regalo Pelusilla- dijo Panda a su amiga
-¡Ni hablar! Primero pide permiso en el cielo, a ver si vamos a meternos en otro lío- dijo Pelusi riendo
Se quedaron mucho rato disfrutando del silencio. Los demás ya estaban todos durmiendo ¡ Sobre todo Kimono!

Por cierto ¿Sabéis cómo se llama el duende? Sí, el dueño del tambor hechizado… ¿Ya lo habéis adivinado? Hay una palabra escrita de forma diferente por todo el cuento ¡Ese es su nombre!
Y Naranja anaranjado…este cuento ha terminado ¿Os ha gustado?
*Cuchu*



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jueves, 24 de junio de 2010

Aventuras en el Bosque// El cumpleaños de Pelusilla


El cumpleaños de Pelusilla

*Panda se levantó al amanecer, quería darle una sorpresa de cumpleaños a su amiga la ardilla Pelusilla. Tenía pensado prepararle una fiesta sorpresa. Solo disponía de dos días y muchas nueces que recoger para el gran pastel que pensaba cocinarle él solito. Llevaba un cesto bien grande. Se adentró en el bosque y empezó a buscar.....antes de que Pelusilla se levantase Panda ya había llenado el cesto, y sin perder ni un solo minuto se lo llevó a casa muy satisfecho. ¡Menuda tarta de nueces prepararía!

Escondió las nueces para que Pelusilla no descubriera la sorpresa... "Será mejor que descanse un rato porque esto de madrugar cansa mucho" pensó Panda. Y se tumbó a dormir una siesta.

*Pelusilla que es una ardilla inquieta empezó a buscar sus nueces para el día. Buscó, buscó......buscó y nada encontró. Estaba tan enfadada que no paraba de gruñir entre dientes "Esto no puede ser" "Es imposible" "Aquí está pasando algo muy raro"

-Hola Pelusilla te veo un poco enfadada. - Saludó el señor Topo

-No encuentro ni una sola nuez!!! Alguien ha debido recogerlas muy temprano....hay que ser egoísta para cogerlas todas. Esto es muy raro...

-Pues sí... es muy raro...- dijo el señor Topo - Si me entero de algo te aviso Pelusilla. Ahora tengo que irme.

*El señor Topo fue a ver a su amigo Panda a contarle el enfado de la ardilla. Tenían que hacer algo. Panda escuchó con atención, pero no quería estropear la sorpresa a Pelusilla y no confesó que las nueces las tenía guardadas para una tarta... Puso cara de sorpresa y dijo: Yo no lo veo tan raro....a veces el viento sopla tan fuerte que se lleva todo lo que encuentra.

-Creo que voy a investigar este caso....seguro que esconde algún misterio-. dijo el señor Topo muy serio

-Eso, eso investigue, y cuénteme si se entera de algo..... -Contestó Panda un poco nervioso ante la insistencia de su vecino.

*Panda se puso a trabajar porque la tarta tenía mucho que hacer. Empezó a pelar las nueces para cocerlas en una gran cacerola... Después las sacó del agua caliente y empezó a machacarlas con una piedra para preparar la masa. Se tropezó con las cáscaras varias veces y pensó "Tengo que deshacerme de ellas, lo mejor será tirarlas cuando todos duerman"

*Pelusilla había reunido a un gran número de vecinos . Algo muy, pero que muy gordo estaba pasando en el bosque.

-Tenemos que encontrar al ladrón de nueces.....Ayer recolectó todas las que había, dejándome a mí y algunos más sin nada que comer. Pero eso no es lo peor..... Hoy el señor ladrón ha tirado todas las cáscaras de nuez vacías. Encima se pone chulito!!! Se ríe en nuestra propia cara. ¡Busquemos entre todos a ese listillo!!

-Sí buscaremos entre todos a ver si encontramos una pista... ¡Pongámonos en marcha! - dijo el señor Topo como un verdadero líder.

Se pusieron a buscar entre los restos de las nueces... - Mirad hay restos de nuez por todo el camino. Sigámoslas y llegaremos a nuestro misterioso ladrón chulito -. Gritó un pequeño mono.

Fueron siguiendo el rastro de las nueces y llegaron a casa de Panda...

-Bueno pues la tarta ya está. La guardaré en la despensa y mañana se la llevaré a Pelusilla para celebrar su cumpleaños por todo lo alto.- Dijo Panda muy contento.

Alguien llamó a la puerta y Panda abrió. Se encontró con un montón de amigos que vinieron a visitarle sin avisar. Oh no!!! Toda la casa estaba llena de restos de nueces.....si lo veían descubrirían su sorpresa! Se puso delante de la puerta para evitar que se asomaran dentro....

-Hola amigos ¡Qué sorpresa!

-Hola Panda ¿Podemos pasar? Estamos a punto de descubrir al ladrón de nueces-. Dijo Pelusilla bastante enfadada.

-Bueno verás..... Tengo que marcharme ahora mismo......si, ahora mismo....ejem... a ver a un tío que está muy enfermito. - Contestó Panda casi temblando

El señor Topo se adelantó y dijo. - No seas mentiroso! Tú no tienes ningún tío. Nos estás escondiendo algo...Queremos ver tu casa. Déjanos pasar ahora mismo!!!

Panda agachó la cabeza y se hizo a un lado para dejar el paso libre.

-¿Que significa todo esto? Siempre fuimos buenos amigos...¿Por qué has cogido todas las nueces? ¡Egoísta! - Gruñó Pelusilla a su amigo Panda

- Soy sonámbulo! Si seguro que ha sido eso.... a veces hago cosas dormido. ¡Seguro que ha sido eso! Yo no soy un egoísta...nunca te quitaría tus nueces para comérmelas yo solo.... - El pobre oso estaba muy nervioso por si descubrían la tarta, y encima sus amigos estaban muy enfadados con él.....vaya lío....

Pelusilla muy enfadadísima con su mejor amigo se acercó a él y con rabia le dijo: - No esperaba esto de ti Panda...me has decepcionado. Ya no quiero ser más tu amiga, y no quiero volver a verte nunca más!!! Ah y mañana no te molestes en venir a mi cumpleaños ¡no estás invitado! - Y llorando de rabia se fue sin despedirse. Todos la siguieron en silencio mirando de reojo a Panda....

Pobre Panda. Todo este lío por querer dar una gran sorpresa a su mejor amiga. Le dolió mucho que le creyesen tan egoísta, pero él se lo había buscado por hacer las cosas solo, sin contar con nadie.

*Llegó el cumpleaños de Pelusilla y Panda pensó que después del disgusto que dio a su amiga lo mejor es que no apareciera por el cumpleaños. Cogió la tarta muy temprano y la puso en la puerta de la casa de la ardilla..... y con gran pena se marchó a su casa.

Pelusilla se levantó y salió fuera a ver si encontraba alguna nuez para poder celebrar su cumpleaños, cuando se topó con una gran tarta de nueces en la que ponía Felicidades Pelusi.... Nadie la llama así excepto Panda "He sido una tonta" pensó. Nunca debí desconfiar de mi mejor amigo....él no me ha fallado nunca y yo me comporto como una egoísta. Llamó al señor Topo y se lo contó todo.

-Señor Topo me siento muy avergonzada...tengo el mejor amigo del mundo y no he sabido valorarlo ¿Cómo puedo compensarle? A lo mejor no me perdona

-Vamos Pelusilla, no hay en el mundo mejores amigos que vosotros. Todo el mundo mete la pata alguna vez. ¿Recuerdas cuando Panda se puso cabezota diciendo que tú eras la culpable de que no llegara la primavera? jajajaja. Se le metió en la cabezota que te comiste todas las semillas de las flores....

-Es verdad jajaja Nos enfadamos mucho esa vez.....los buenos amigos a veces también se enfadan. Voy a buscarle ahora mismo.

*Cuando Panda abrió la puerta y vio a Pelusilla con una sonrisa en la cara se puso muy contento.

-¿Te ha gustado la tarta? ¿Te ha gustado? La hice yo solo...para ti. Pero te prometo que cuando quiera hacerte otra tarta dejaré algunas nueces en el bosque...¡Vaya lío he montado! jajaja

-Vamos date prisa que ya están todos esperando a que llegues a mi cumpleaños...este año será el cumple de los dos.

Repartieron la tarta para todos los animales que estaban invitados y fue un cumpleaños inolvidable para Pelusilla porque su mejor amigo hizo algo precioso por ella.

Es maravilloso tener amigos!!! 

*Cuchu* Safe Creative #1006246669819


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